Las clínicas que dependen únicamente de la programación telefónica pierden pacientes que desean reservar fuera del horario comercial y sobrecargan al personal con llamadas que podrían gestionarse de forma autónoma.
Las clínicas que dependen únicamente de la programación telefónica pierden pacientes que desean reservar fuera del horario comercial y sobrecargan al personal con llamadas que podrían gestionarse de forma autónoma.